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  • Patricia Conejero

    Psicología

    El bienestar no se consigue ocultando nuestras debilidades, sino haciendo brillar nuestras fortalezas.

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El psicólogo es un profesional que enseña una serie de habilidades, técnicas y estrategias psicológicas para conseguir que las personas afronten los problemas de forma exitosa hasta superarlos como la Soledad, angustia y depresión

Atendemos

Soledad, angustia, depresión, problemas familiares, temor y pánico, ansiedad y fobias, problemas de salud física, problemas de pareja, problemas sexuales.

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PARA EL TRATAMIENTO DE LOS PROBLEMAS DE ATENCIÓN, MEMORIA Y CONCENTRACIÓN DE LOS NIÑOS.

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Especializados en  

Nuestro método con niños se basa en un sistema educativo integrado de entrenamiento mediante videojuegos, diseñado para mejorar la concentración y superar los problemas de atención.

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Servicio profesional, personal y privado

Todos nuestros servicios son ofrecidos por psicólogos colegiados, con amplia experiencia en diferentes ámbitos de la psicología que permiten una atención profesional. Soluciona tus problemas, tus consultas o tus dudas con tu psicólogo personal.

0Evaluación

Consiste en que el profesional averigüe toda la información necesaria sobre el problema de la persona que solicita la ayuda. Este estudio acaba cuando se puede explicar al detalle y en términos psicológicos el qué, el cómo y el por qué del problema. En el tiempo, suele durar 2 ó 3 sesiones aproximadamente.

0Hipótesis

Tiende a durar una sola sesión, consiste en contarle con sumo detalle al cliente, toda la información relevante sobre su malestar. En nuestro enfoque es crucial que la persona comprenda el problema. En este estadio, se suelen presentar también las técnicas elegidas por el terapeuta.

0Terapia

Es la más activa, su duración es muy variable según problemas y personas. El cliente aprende estrategias nuevas relacionadas con su problema con el fin de hacerle frente, estas estrategias a de practicarlas para ir reduciendo el malestar generado por el problema.

0Seguimiento

Esta fase se inicia cuando el problema ya se ha solucionado, y por tanto las sesiones se van espaciándose en el tiempo. Suele prorrogarse durante un año con la finalidad de comprobar que no se ha producido una recaída.

NUESTRA METODOLOGÍA DE TRBAJO

Nuestros tratamientos constan normalmente de 4 fases, evaluación, explicación de la hipótesis, terapia y seguimiento, durante cada una de estas fases estarás atendido por el profesional que mas se adapte a tu caso especifico.

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Nuestro Blog

A través de nuestros artículos pretendemos orientaros sobre problemas cotidianos o situaciones, y cómo hacerles frente.

Cuando la preocupación impide la ocupación

9 abril, 2018
La preocupación por las situaciones es algo totalmente natural, sin embargo, existen ocasiones donde la preocupación se convierte en nuestro principal problema, y nos impide “ocuparnos” de la situación, que es precisamente aquello que nos permite avanzar. La preocupación responde a un intento mental de encontrar una solución a una situación que nos produce ansiedad. Esta situación o problema podría haberse producido ya, pero también podría atender a una posibilidad que imaginamos. Es una actividad cognitiva que nos prepara para lo que creemos que está por venir. Por tanto, la preocupación surge como mecanismo para generar acciones y afrontar así distintas dificultades. Sin embargo, muchas veces entramos en “bucle” dentro de nuestra preocupación sin llegar a una solución final. Pasamos más tiempo en la preocupación que en la ocupación La preocupación es el primer paso hacia el afrontamiento de un problema. Esto nos lleva a sentirnos tranquilos por empezar a “tomar cartas sobre el asunto”. Esta tranquilidad a corto plazo nos lleva a relajarnos en la preocupación hasta llegar a convertirse, a veces, en una conducta de evitación. Evitamos la ocupación porque nos sentimos más “cómodos” en la preocupación, aunque no nos guste estar preocupados. Así, el tiempo pasa y pese a que por un lado creemos estar afrontando un problema, por otro podemos sentir que nos hemos estancado y eso nos genera ansiedad. Es entonces cuando la preocupación pierde su función y se vuelve un gran obstáculo robándonos tiempo y energía. Si tiene que pasar, que pase Si lo que te preocupa es algo que va a suceder, con independencia de lo que hagas, piensa en qué puedes hacer para afrontar mejor la situación. Hay cuestiones que no podemos controlar, pero podemos decidir como vivirlas. Crecemos, y a medida que lo hacemos, vamos interiorizando la idea de que la preocupación es un eco necesario para afrontar un problema. Sin embargo, la ocupación puede existir sin preocupación. Es cuestión de abordar los sucesos desde la aceptación y la certeza de que somos capaces de hacer lo que esté en nuestra mano.  

Esperar que los demás actúen como yo lo haría

9 abril, 2018
Muchos de nosotros nos decepcionamos cuando esperamos que los demás actúen como nosotros lo haríamos. Sin embargo, nuestras creencias, valores o sentimientos no son los mismos que los habitan en los demás. Sin embargo, en muchas ocasiones caemos en esta trampa. No esperes nada de nadie, espéralo todo de ti mismo, de este modo, tu corazón almacenará menos decepciones.   La “trampa” de las expectativas sobre los demás En lo que respecta a nuestras relaciones, es inevitable no tener expectativas. Esperamos ciertos comportamientos y anhelamos aspectos como ser queridos, defendidos y valorados. Ahora bien, eso no quita que, en ocasiones, estas previsiones nos fallen. Todos tenemos expectativas, sobre todo en lo que se refiere a las relaciones interpersonales.   A veces estamos tan metidos dentro de la tela de araña de expectativas que hemos construido que creemos que lo que pensamos, sentimos o hacemos es la norma. Creemos que todos deben actuar, como lo hacemos nosotros, y si no lo hacen les juzgamos, nos enfadamos o nos sentimos profundamente decepcionados. En ocasiones, hay quien llega a creer que lo que él o ella piensa, siente y juzga es algo casi “normativo”, e incluso llega a colocar un listón tan alto en lo que se refiere al concepto de amistad, de amor o de familia, que nadie logra alcanzar dichas cumbres y, por lo tanto, la decepción recae en ambas partes. La clave, como siempre, está en el equilibrio y ante todo en la necesidad de ser realistas.   ¿Cómo dejar de esperar tanto de los demás? En vez de esperar demasiado de los demás, sería más inteligente esperar más de nosotros mismos. Las personas son muy complejas y a veces actúan de forma impredecible, por lo que pueden fallarnos, de la misma manera en que nosotros podemos fallarles a ellas por mil motivos diferentes. Por eso, es conveniente asumir una actitud más abierta y menos expectante, ganaremos en tranquilidad y felicidad. Nadie es perfecto, tampoco tú lo eres.No juzgues, nadie es perfecto ni tiene la verdad en la mano. Todos somos personas, intentando hacer las cosas como mejor podemos, y que los errores forman parte del aprendizaje, aunque a veces sean dolorosos. Respeta la individualidad.Disminuir las expectativas sobre los demás también implica respetar su identidad, dejarles cierta libertad para que actúen según sus valores y deseos. Las personas no tienen por qué comportarse como tú, ni seguir tus normas. Lo que es válido para ti, no tiene que ser válido para los demás. Acepta que no siempre debes recibir algo a cambio.En muchas ocasiones vamos por la vida como si fuéramos acreedores, pensamos que porque hayamos hecho algunos favores, los demás están en deuda con nosotros. Sin embargo, si vamos a hacer el bien, es mejor que lo hagamos porque ello nos complace, no esperando recibir algo a cambio. De hecho, la verdadera felicidad no consiste en recibir, sino en dar. Tu felicidad depende de ti.Poner las expectativas en los demás significa responsabilizarles de nuestra felicidad. Condicionamos nuestra felicidad a sus comportamientos, de manera que

Cómo ayudar a un niño a manejar su enfado

2 febrero, 2018
El enfado es una emoción básica que sentimos todos. Sin embargo, cuando se pierde el control, el enojo se vuelve destructivo. ¿Cómo ayudar a los más pequeños a gestionar esta emoción? Los niños y niñas también experimentan estas emociones, en ocasiones sentirán rabia y enfado o ambas emociones. Algunos serán más propensos que otros y determinadas situaciones serán más detonantes que otras. Es fundamental proporcionar una educación emocional a nuestros pequeños, para que sean capaces de controlar sus emociones antes de que estás les controlen a ellos. El enfado puede suponer para los niños problemas con la familia y los compañeros, y puede repercutir en el rendimiento escolar. Al igual que otras emociones, el enfado va acompañado de cambios fisiológicos; tanto la frecuencia cardíaca como la presión arterial pueden aumentar. Puede deberse tanto a hechos internos como externos. Un niño, por ejemplo, puede enfadarse porque siente que sus notas no son buenas (interno), o bien porque su hermano lo ha empujado (externo). ¿PORQUÉ ES IMPORTANTE TRABAJAR EL ENFADO? Son emociones naturales e innatas que pueden acompañar al ser humano. De hecho lo harán en determinados momentos a lo largo de su vida. Experimentar determinadas emociones no es malo, al contrario, puede ayudarnos a avanzar, a cambiar aquello que no nos gusta y contribuye a nuestro bienestar. Trabajar el enfado en nuestros niños y niñas es muy importante, debemos dotarles de recursos emocionales, que les permitan enfrentarse a los desafíos de la vida y controlar las emociones antes de que éstas les controlen a ellos. Son muchos los ejemplos de conductas disruptivas y violentas que cada día podemos observar, en la calle, en las aulas, en los medios, etc. El enfado descontrolados llevan a la violencia y pueden tener muy graves consecuencias. ¿Por qué están nuestros niños siempre enfadados? Me sacan de mis casillas, siempre protestando, nunca está bien nada para ellos, ¿qué hago? Grita, patalea y llora por cualquier cosa…. ¿cómo lo/la controlo? DOTAR A LOS NIÑOS DE HERRAMIENTAS  Una de las mayores dificultades para los padres es ayudar a sus hijos a regular la emoción de la ira u hostilidad. La ira es el resultado de una angustia excesiva que el niño no sabe cómo afrontar y en un principio sólo cuenta con sus padres para que le ayuden, primero a entender qué le pasa y segundo, a dotarle de herramientas para hacer frente a su malestar. Trabaja las emociones, los cuentos son muy recomendados para los niños más pequeños. Fomenta la reflexión sobre sus enfados: escúchale y pregúntale como se siente, que ha experimentado, etc. Explícale que la emoción de enfado es normal y ayúdale a reconocer las situaciones que le enfadan. Utiliza un globo y llénalo de aire: explícale que el enfado llena el globo y que si el globo continúa hinchando, al final explota. Enséñale a tranquilizarse: cerrar los ojos y respirar profundamente Muy importante: no respondas a su enfado con un enfado por tu parte. Recuerda que los niños imitan a las figuras más significativas (padres). Es muy importante hacerle ver tu satisfacción y orgullo

TRISTEZA Y DEPRESIÓN

26 enero, 2018
TRISTEZA Y DEPRESIÓN: CONFUSIÓN DAÑINA Ambos conceptos son muy distintos, pero a la vez tienen varios puntos en común, por ello en las consultas de psicología suelen confundir muy a menudo. Las diferencias se basan en cuanto a la expresión emocional de ambas sensaciones así como en cuanto a las causas psicológicas y psicofisiológicas que las generan. TRISTEZA Y DEPRESIÓN La gran confusión que generan ambos términos afecta en como las personas interpretamos los síntomas. Por ello vamos a definir y aclarar cuales son las diferencias y las semejanzas de ambos términos.   DEPRESIÓN: TRASTORNO PSICOLÓGICO La depresión es un trastorno común en la consulta del psicólogo. Existen diversas causas que la generan y los síntomas más característicos son: apatía, anhedonia, desesperanza, angustia, tristeza… así vemos como la tristeza es uno de los síntomas de este. Las personas con un cuadro de depresión están ante una situación crónica de malestar que debe estar presente al menos seis meses. De algún modo, las personas con depresión sienten que no hay nada por lo que merezca la pena moverse, y actúan en consecuencia con esta idea. Les f alta iniciativa para lo más básico, desde peinarse hasta salir a la calle. TRISTEZA: ESTADO P ASAJERO El sentimiento de tristeza es un estado psicológico habitual que no tiene porque ser un indicador de un trastorno emocional. Suele manifestarse como una reacción psicológica ante una situación difícil de las que nos parece complicado escapar. Sin embargo, en ocasiones la tristeza llega demasiado lejos. En ocasiones, la tristeza puede conducir a un caso de depresión. El deterioro constante en la calidad de vida de la persona afectada puede notarse porque se vuelve incapaz de enfrentarse a sus tareas cotidianas y por tanto se ven limitados por su estado psicológico. Si esto perdura varios meses es posible que pueda desarrollar un cuadro de depresión. La tristeza no necesita terapia, la depresión sí. La tristeza como hemos visto es algo pasajero, sin embargo la depresión es un trastorno serio que ha de ser tratado por un profesional ya que afecta a la calidad de vida de la persona y se torno en un círculo vicioso con difícil escapatoria si no se cuenta con las habilidades necesarias.

Dependencia emocional: adicción al amor

15 diciembre, 2017
Dependencia emocional, ¿Qué es? La dependencia emocional se produce cuando tu autoestima y bienestar personal dependen de terceras personas, especialmente de tu pareja. Existe una necesidad extrema  que conlleva perder la propia libertad para sentir una felicidad ilusoria. Las personas que sufren dependencia emocional cuentan con una base de necesidades emocionales insatisfechas o pobres, por lo que en busca de esta seguridad tienden a buscar a alguien que les pueda aportar todo aquello que necesitan. Sin embargo, esto es un arma de doble filo. La dependencia emocional genera una alta inestabilidad emocional, depresión, ansiedad, frustración, culpa, celos, etc. El exceso de atención que demandan hacia la otra persona, les lleva a controlar y supervisar cada actividad de la otra persona, por miedo a perderla. Síntomas de la dependencia emocional: Para ayudarte a saber si sufres una dependencia afectiva, examina si tienes algunos de los siguientes síntomas o si estas situaciones te resultan familiares: Necesito mucha atención de mi pareja para sentirme bien. Tengo miedo al rechazo de mi actual pareja. Exijo constantemente muestras del cariño que la otra persona siente por mí, de lo contrario, pienso que no me quiere.. A menudo, me siento vacío/a. Necesito saber que soy la prioridad de la otra persona. No sé qué hacer cuando no tengo a la persona que amo cerca. A menudo, siento ansiedad, culpa o enfado. Soy muy celoso/a en las relaciones de pareja. Tengo que estar todo el rato acompañado para divertirme. He descuidado mis aficiones y abandonado a amigos y familiares. Mi mundo gira alrededor de una persona, que se ha convertido en el centro de mis pensamientos y preocupaciones. Me siento más ansioso, experimento problemas para dormir por las noches y a menudo siento impotencia y/o desconsuelo. ¿Por qué soy una persona dependiente? Las principales causas de la dependencia emocional se gestan en la infancia. Cuando éramos niños no aprendimos a ser autónomos e independientes, y seguimos arrastrando carencias afectivas que no fueron satisfechas en su momento. De hecho, la persona dependiente emocionalmente suele tener una historia marcada por la carencia de afecto. Durante su infancia, es probable que no haya recibido el cariño que necesitaba por parte de las personas significativas de su vida. En esos años, aprendió que para ser amado, necesitaba cumplir con las expectativas de los demás. Así, poco a poco se fue convirtiendo en un niño en búsqueda de atención, que se esforzaba por hacer las cosas bien, no solo para que le felicitasen sino también para obtener amor. En muchos casos, las personas con una dependencia afectiva provienen de familias disfuncionales, con padres fríos y distantes emocionalmente o han sufrido un abandono, ya sea físico o emocional, por parte de uno de sus progenitores. Como no se desarrolló un apego seguro durante la infancia, el niño creció experimentando sentimientos ambivalentes, que después proyectará en sus relaciones como adulto. En otros casos, se trata de personas que han tenido que enfrentarse a numerosos problemas desde pequeños y tienen la idea de que no merecen ser felices.